No saben la fiaca que me da esto...
Esas frases de "No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy", "Al que madruga Dios lo ayuda", siempre, al final, son ciertas. Pero bueno, aquí estamos. No voy a hacer un relato de toooooodo lo que pasó. De hecho no voy a hacer un relato: voy a escribir ideas. Los recuerdos que vengan a mi cabeza ahora, serán bajados. Los otros: seguramente no estaban destinados a ser escritos aquí.
Bueno, Purmamarca, crisis existencial... ahi nos quedamos. Ya ni me acuerdo que puse. Fue duro... el norte argentino, de moda, no fue, claramente, lo que más rescato de este viaje.
Después pasó Tilcara... medio parecidón... y arrancamos temprano para Iruya. Ahi nos encontramos con las muchachas... gente muy agradable. Fue una linda etapa del viaje, todo, desde ahi hasta despedirnos de las sobrevivientes -Mayu y Luca- en Villazón.
Villazón: un mercado gigante. No mucho más. Salimos disparados hacia el norte. Lo que sí: cruzar la frontera. Mierda. Todo un acontecimiento... y eso que yo descreo de los países... pero... raro -y raro será, creo, la palabra que mejor define todo el viaje-.
No había tren, fuimos a Tupiza... un pueblo normal. Sin salares, minas o islas. Simplemente Tupiza. Dormimos como reyes... esperamos a que nico se repusiera de su malestar estomacal -3 días-. Conocimos a los primeros extranjeros: Olivié. Un tipo caricaturezco. Cuando nos escuchó hablando en el pasillo salió, todo atolondrado, a saludarnos en cinco idiomas en tres segundos. Sí, estaba solo. Un buen tipo, jardinero en Suiza.
Después.. ahhh que momento... viajamos en Jeep hasta Uyuni. Iluso, creí que solo los extranjeros viajábamos en jeep... pero fuimos 19 personas... los hijos de puta van sin hijos, compran un pasaje, y te caen con tres críos... No saben lo que fue. Olores, comida.. había una mina que, posta, parecía que estaba muerta. Tenía las facciones y el olor de una momia. Y, en un momento, se paró y le apoyaba el culo a nico en las rodillas... jaja me hizo el viaje. Después se agarraba de una manija, y la cabeza de nico quedaba al lado de su sobaco. Y nico.. jaja me miraba y hacía caras...
Después, Uyuni. Hicimos el tour del salar -3 días, de los cuales solo el 1ro es salar-. Conocimos gente muy linda: juan, argentino; Eve, inglesa; y Jürgen, Alemán.
Era muy gracioso ver a todos los pelotudos haciendo el mismo chiste boludo de "´Jürgen Klinsmann", el tipo, un rey, se cagaba de risa todas las veces. Algo particular, de este sujeto: terminó de bañarse la primer noche y salió en bolas, en frente de todas las empleadas bolivianas. Y el tercer día, en las termas, todos se cambiaron en el vestuario... pero... no, claro que no, Júrgen pegó bolas en frente de todo el mundo. Un genio.
A mí la altura me cagó a palos. Mal. El segundo día creí que me moría. Jjaja juré comer más ordenado... donar todo mi dinero a los pobres.. y me recuperé.
Despues... Potosí. Ciudad linda si las hay. Pero, al mismo tiempo, muy vrara. Se percibe en el aire una energía horrible... parece que algo de los 8.000.000 de tipos que murieron en las minas, algo de su civilización avallasada... sobrevive en el ambiente.
Pleno carnaval minero... muy divertido. Bah, un día yo volvi a estar en crisis, y nada peor que estar en crisis en carnaval...
La mina: increible. Fuimos con una yankee que habiamos conocido y otra gente intrascendente. Los tipos trabajan muchas horas, muchas, y el lugar es absolutamente insalubre. Igual, que se yo, todo tiene su mística. Adoran al diablo: muy divertido... muy lindo. Dicen que Dios reina en el cielo, pero como la mina está bajo tierra, es territorio del diablo. Hay una escultura -o algo parecido-, y le dejan coca -la hoja-, cigarrillos y alcohol.
Como sabrán, en un puto mini bus, a nico le robaron el pasaporte... todos apretados, la verdad que daba..
Despues fuimos a La Paz. Refugios: internet, Burger King, Cine... libros. Sí, sigo comprando libros, soy el mochilero más pelotudo de America Latina.. el 50 % de mi peso son libros. Y peor: libros que no voy a leer en el viaje, porque renuncié a la lectura -parte de un largo proceso que no vale la pena explicar-.
La Paz se volvió como nuestro cuartel general, y de ahi fuimos a Coroico, Sorata y Copa-Isla del Sol.
Coroico: jajja la modelo. Que gracioso por Dios. Ojo: rubia, ojos celestes. La cara era un crimen... pero no dejo de haberme levantado a una modelo boliviana rubia de ojos celestes... no la llamé, es cierto. Creo que si la llamaba me deshacía.
El lugar, muy lindo. Selva.. comimos en el comedor popular, 6 bolivianos... -2 pesos y pico-, sopa, milanesa de pollo..
Sorata: Increible. Los alpes bolivianos. Además, no turístico. Perfecto. Vivimos en un castillo construido por masones... adquirido dps por una familia inglesa, que se fue en la IIWW... un cuarto enoooorme... sin palabras.
Copa: muy lindo. Ahi conocimos a... las chilenas. A mechón jajaja... lo malo fue la noche: empecé a olvidarme como dormir. Sí, posta. Recién anoche dormí bien...
Isla del sol: lugar increible... no vale la pena que lo describa existiendo las fotos. Pegamos una charla desubicada con un flaco, Pato, músico... esos momentos un tanto surrealistas en los que hablás de todo con gente que no conocés... me encanta.
Dormimos la primer noche en la parte sur -"dormimos"-, y después caminamos como 7 horas con las mochilas hasta la parte norte. Ahí... esa noche, a pesar de estar destruido y venir durmiendo como el oooorto, me acosté a las 10.30 y me quedé despierto, tratando de dormir, hasta las 5.30. Increible.
Volvimos -escapamos- a la paz, a las 8 del otro día... y aquí estamos. En la paz, con el carnaval, como que mucho no se podía hacer... más que confrontar con la nada. Y eso hice... si vuelvo cuerdo de esté viaje va a ser un milagro...
Por fin: lo mejor de todo, la gente.
Lejos.
La gente que no necesita nada para vivir. Es la clave: gente sin ambición. La ambición es lo que nos mata a nosotros. Siempre querer más... que engendra el miedo... que engendra el no presente.
Tan simple.
Tan complejo.
Cuídense,
Fede
PD: Necesito que Nico se consiga una mujer... la otra noche, mirándome a los ojos, brindó "Por el amor". No puedo recordar si al mismo tiempo me acariciaba la pierna por abajo de la mesa. Ojalá que no...
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